Conectados.

En la tenue luz tocas mi cuerpo,
me besas el cuello
me dices lo bonita que soy,
mientras me derrito en tus brazos.

Tocas mi delicada piel,
admirandola con cada roce
como si de seda se tratase.

Me llevas al éxtasis,
me haces vibrar de placer
como nunca antes me han hecho.

No estamos en Roma, París o Venecia
pero se siente mil veces mejor aquí,
acostados en tu cama
en una casa a las afueras de Madrid.

Quizás seas tú,
que haces que todo lo ordinario
se convierta en maravilloso.

O quizás seamos nosotros,
que todo a nuestro alrededor desaparece,
solo somos tú y yo.

Alma con alma,
cuerpo con cuerpo,
conectados.

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