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Y le besó. Le besó como si no hubiese un mañana, como si no hubiese nadie a su alrededor, solo ellos dos. Su amor era un amor callado, de esos que no confiesas, pero ella quería sacar todos sus sentimientos. No hacían falta palabras, con él beso lo dijo todo. Por un instante decidió arriesgarse, tirarse a la piscina y ver que sucedería, si él decidiría tirarse con ella o dejarla nadando sola. Él, se fue. La vio ahogarse en su angustia, y ni siquiera así decidió tirarse a la piscina para salvarla.


